la vida de FRANZ FRICHARD

“Cada noche, en el café Kyoto, la música de fondo es un pensamiento que no sabe cómo hacerse oír. No es este un lugar decadente, tiene el aplomo del tiempo, el orgullo intacto a pesar de la antigüedad del polvo y la ceniza. En cambio sí lo es la clientela que lo frecuenta, artistas que presumen de un talento que no tienen, funcionarios divorciados que escriben cartas de amor al remordimiento, peones de albañil que sueñan con construir torres, mujeres solitarias vestidas con su sombra…, aquí todos son los elegidos del olvido, los que no pasan por el ojo de la aguja. La desesperanza y la escasez de pecados inconfesables les ha hecho creer tan poco en sí mismos que el reino de los cielos lo han encontrado en este lugar, donde cada mirada tiene la nostalgia del sol de otra mañana”